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ANECDOTAS E HISTORIAS SOBRE EL TAXI
2007 www.todotaxi.es
 
 
Un bebé chino solo en un taxi

¿Dejó alguna vez a su bebé olvidado en algún lugar?

¿Vió Ud. la película "En casa sola"? Creo que es bastante estúpido que algunas personas dejen que sucedan cosas como estas, pero que les parece, solo en un taxi, es de locos. Antes de que continue, me gustaría contarles una experiencia personal.

Tenía dos años de edad, vivía en Belo Horizonte, una ciudad grande en mi país, Brasil. Mi papá tenía un automóvil parecido al escarabajo de Volkswagen. Solía llevarme con él donde quiera que fuera. Antes de escribirlo le pregunté exactamente qué y como sucedió. A continuación van a escuchar lo que sucedió : él quería visitar a unos amigos suyos en el Café Plaza, en la plaza que hoy se llama Praca-7 (Plaza 7) y como de costumbre me llevó con él (soy el primer hijo de un total de ocho hermanos) al café. Una vez allí, estacionó su automóvil junto a la acera. Recuerdo las mesas junto a la vereda, conversó con sus amigos, tomó café y por supuesto le mostró a todo el mundo a su hijo, yo. Más tarde regresamos al carro, el me llevaba en brazos y al mismo tiempo trataba de abrir la puerta del carro con sus llave, pero se dió cuenta que tenía que bajarme para poder abrirla, en lugar de bajarme, me puso sobre el techo del auto, sobre la parrilla para las maletas y me indicó que me afirmara de las orillas.

Entonces le escuché, momentos más tarde recuerdo haber estado fascinado, porque en cuanto abrió el carro, de un salto lo puso en marcha y comenzó a conducirlo, pero ¡Oh! Yo estaba sobre el techo, en la parrilla de las maletas, sujetándome de la orilla, mientras el conducía normalmente, olvidándose por completo de mí.

¡Hombre, me estaba divirtiéndo muchísimo!

Me sentía como Superman, es decir Superniño, sintiéndo la brisa en mi rostro, todaví la siento. La gente me hacía señas, pero mi padre pensaba que lo estaban saludando a él, porque tenía un carro nuevo y siguió conduciéndo normalmente.

Finalmente después de unas cuantas cuadras, se detuvo frente a una luz roja y una pareja que iba por la calle le dijo: "Ud. tiene un bello niño, pero creo que es una locura llevarlo en la parrilla de las maletas, ¿Sabía Ud. que puede ir preso por eso?

Mi padre miro dentro del carro y no me encontró, entonces se aterró de miedo, detuvo el carro y casi se de desmayó al comprobar que efectivamente yo estaba en la parrilla de las maletas. Luego trató de bajarme, pero yo estaba tan fuertemente asido de la parrilla, me estaba divirtiéndo tanto que no quería bajarme.

Imagino que un bebé de dos años no experimenta la sensación de miedo tan rápidamente....

En fin, mi papá me bajó y cayó de rodillas al suelo abrazándome y llorando. Fue una reacción nerviosa, lo único que podía hacer era abrazarme y besarme, luego me puso dentro del carro y comenzó,¡ hombre! él tuvo una depresión nerviosa ese día, eso puedo asegurartelo hoy. Aún hoy día el no entiende como puedo haberme dejado olvidado sobre el techo del carro. Pero yo sé que a veces las personas creen que ya han hecho lo que iban a hacer y no ponen siempre atención a lo que realmente están haciendo. Gracias a Dios que ambos sobrevivimos a esa semi-tragedia.

Bueno de vuelta en mi taxi en Nueva York. Un día durante la hora de más congestión en el Barrio Chino cerca de la calle Canal con la calle Bowery, recuerdo era en tiempo de verano, un hombre alzó su brazo para detener mi taxi y yo me acerqué a la acera.

¿Buenos días puede ayudarle en algo?, pregunté.

Si, buenos días Sr. conductor, deseo ir en dirección ascendente por la Primera Avenida, respondió el hombre, con un acento asiático muy marcado.

De acuerdo Sr., ¿En que calle quiere que lo deje?, pregunté.

"No se preocupe, sólo siga hacia arriba por la Primera Avenida", contestó. Bueno hasta ese momento, sabía que quería ir en dirección ascendente y más adelante le ayudaría a encontrar lo que necesitaba. Luego le pregunté: "disculpe, ¿Está buscando algo en especial? Tal vez sepa donde quiere ir o donde encontrar lo que está buscando. ¿Le gustaría decirme? A veces estamos tan familiarizados con el área que sabemos exactamente donde ir o donde queda algún lugar específico, nos ayuda mucho conocer bien el área, de esa manera, podemos elegir mejores rutas o atajos, como Ud. sabe tiempo es dinero.

Pero en mi caso también me gusta tomar la ruta que el pasajero elige, porque si quedamos atrapados en una calle muy congestionada, el pasajero no me puede culpar. El pasajero siempre tiene la razón, si el pasajero es feliz, también hace feliz al conductor, ¡esa es mi regla!

"Uhmm, estoy buscando una tienda de mascotas", me respondió.

¿Quiere comprar una mascota?, pregunté.

"No, ya tengo dos gatos siameses y necesito comprar vitaminas y una cama para ellos. Como sabrá se reproducen de un manera muy especial, por esa razón tengo que ir a esa tienda y no a otra, debido a que sólo allí puedo encontrar la marca de vitaminas que necesito y que es mu difícil de encontrar", respondió.

Mientras tanto tenía la hoja donde anoto los viajes, en la mano, estaba escribiéndo el próximo destino y partimos.

Cuando íbamos en camino, el hombre comenzó a hablar más animadamente de sus gatos y de su comportamiento, que es muy bueno, como el de los niños, " ¡como el de un niño!"

Sus gatos, según él, entendían muy bien lo que él les decía (e incluso en Chino). ¡Hombre! Me contó toda la historia de sus gatos hasta el final del viaje. Ahora estoy seguro de saber mucho más sobre los gatos que antes. Cuando estábamos en la calle Sesenta con la Primera Avenida, tocó la cabina de seguridad.

"Conductor, es aquí, por favor estaciónese hacia la izquierda de la calle" exclamó.

En Seguida detuve el automóvil, justo en frente de la puerta de la tienda, el hombre se bajó y se acercó a mi ventana y me preguntó ¿Cuánto es? No recuerdo exactamente el total, pero fue alrededor de 7 u 8 dólares. Después que recibí el dinero, le agradecí al hombre en Chino "To Dojei" (en todo caso además de los idiomas chinos, existen muchos dialectos, según lo que el hombre me dijo).

Se dirigió a la tienda y sacó su dinero. Lentamente avancé en el tráfico y miré el taxímetro cuando me detuve en una luz roja en la misma calle donde se bajó el hombre chino. Luego ví algo de reojo en el asiento de atrás, al principio pensé que era un periódico, entonces traté de mirar más detenidamente, pero no pude, ya que el cinturón de seguridad no me lo permitía, entonces me lo solté y miré hacia atrás y ¡sorpresa!

¡Un bebé! en el asiento trasero de mi taxi, ¡Qué sorpresa para mí!, era un bebé dormido en un pequeño canasto blanco, uno de esos canastos que se usan para ir de picnic.

No quería creer lo que tenía justo delante de mis ojos. En ese momento pasaron por mi cabeza miles de pensamientos. ¿Que diablos es eso? Por supuesto es un bebé, pero ¿Por qué? Por qué en mi taxi? Puedo ir a la cárcel por esto y a quién y cómo voy a explicarlo. El bebé estaba ahí, eso es un hecho, se ve dormido. En unos segundos todos esos pensamientos cruzaron por mi mente como un destello.

¡Piensa, piensa, piensa rápido! ¿Por qué alguien querría dejar un bebé de al parecer dos o tres meses de edad. Tal vez el padre ya no quería más a la criatura. No sé, lo único que sé es soy un simple taxista tratando de ganarse la vida en una de las ciudades más grandes del mundo. Entonces piensa rápido, sí, todo eso pasaba por mi cabeza en un segundo. En fin, luego puse el carro en reversa y casi choqué un carro que venía detrás de mí. Me detuve justo en frente de la tienda, donde gracias a Dios, ví al hombre chino que estaba adentro buscando lo que no podía ser otra cosa que las vitaminas para sus queridos gatos con una bolsa con la cama para gatos en su mano.

Encendí el motor, prendí las luces de estacionamiento.

Me bajé del carro, abrí la puerta trasera, sostuve lo que todavía era un bebé dormido.¡ Hombre estaba muy nervioso! En esas circunstancias, lo estaba haciendo bastante bien, traté de calmarme. Y el bebé, bueno sólo un bebé. Además yo tengo mis dos niños pequeños, por lo tanto no tendría de que preocuparme, no es gran problema ( pero les confieso que estaba bastante asustado.

A medida que sostenía al bebé, cerré la puerta con mis caderas. Rápidamente miré dentro de la tienda a nuestro querido pasajero haciendo sus preciadas compras paras sus adorados gatos. Un par de pasos y ya estaba en la vereda, un par de pasos más y estaba cerca de la entrada de la tienda, un par de pasos más y ya estaría adentro con la ayuda de alguien que sostuviera la puerta para mí. Todos me miraron., excepto él. El vendedor se me acercó y me preguntó : "Puedo ayudarle en algo?"

"Sí, por favor llame a ese hombre chino que está allá". El apuntó al hombre chino y me preguntó si era él.

Yo asentí. Después que el vendedor tocó al hombre chino en la espalda, éste se dió vuelta y me miró.

Cuando se dió cuenta de lo que estaba sucediendo, sus ojos se le abrieron tanto que ya casi no parecía tener rasgos orientales, parecía más un occidental. El corrió hacia mí como un tornado. Solamente logré entender un par de palabras como "mi bebé, mi bebé", el resto era en chino. No pude entender nada.

El tomó al bebé en sus brazos, cayó de rodillas al piso y comenzó a llorar como un bebé en lugar de ser el bebé el que llorara, el cual se había despertado en ese minuto y no emitió sonido alguno.

Fue una escena muy emotiva, pero sólo un día más en la gran manzana.

El vendedor le dió un vaso de agua al hombre chino para calmarlo. Todos en la tienda fueron a ver que pasaba, probablemente unas docena de personas estaban ahí aplaudiéndome después que les conté la historia. Hombre, era un sentimiento difícil de describir en paabras. Depués de 10 minutos todos se calmaron y finalmente pude preguntarle "Cómo y por qué pudo haber dejado olvidado a su bebé en el carro.

El se volteó y con un marcado acento asiático, me dijo : "¿Me vió que llevaba al bebé cuando tomé su taxi?".

"No, no me fijé, si me fijara en cada uno de los paquetes que los pasajeros llevan cuando suben a mi taxi, me volverí loco, tengo 40 a 50 pasajeros cada día, séis días a la semana", le dije. "En realidad me fijo cuando el pasajero se baja del taxi, de lo contrario habría recorrido toda la avenida con su bebé. Pero ahora responda a la pregunta que le hice", le dije.

El me respondió lo siguiente: "me estaba bajando del taxi, empujé el canasto con el bebé hacia la puerta, pero no podía aproximarme para pasarle el dinero, entonces, cerré la puerta para seguridad del bebé, mientras sacaba el dinero para pagarle, pero al mismo tiempo, me estaba preguntando que tipo de cama quería para mis gatos., entonces le pagué, salí del carro, entré a la tienda y me olvidé por completo del bebé".

Como dije antes, cosas locas como estas suceden porque la gente no presta suficiente atención a lo que están haciendo.

Después de esto el se disculpó conmigo por el problema que me había causado y me invitó a cenar con su familia como una forma de expresar su gratitud.

Acordamos una fecha para el fin de semana siguiente. El llevó a su esposa y sus otros tres hijos y me convidó a un magnífico y caro restaurante en el Barrio Chino. Hombre, te puedo decir que fue el mejor bife con brocoli que me haya comido en mi vida.

LA MEJOR PROPINA

En un día caluroso, soleado, tal vez un viernes, cerca de las 4:00pm, simplemente no podía esperar hasta llegar al garage, dejar el taxi, irme a casa, poner mis pies en alto, aflojar mi ropa y beber una rica soda fría. Estaba conduciendo por el área sur del Parque Central con la calle 59, dirigiendome al este, esa era mi ruta hacia el garage, tenía que estar allí a las 4:40 pm, prefería dejar la ciudad un poco más temprano para evitar el pesado tráfico que se da en puente Queensborough, de esa forma podría recoger algún pasajero que se dirigiera a Queens, cerca de mi destino.

El tráfico comenzaba a ponerse pesado en el área sur del Parque Central cerca del hotel Park Lane y hotel Plaza, cuando inesperadamente un portero paró en frente de mi taxi e hizo sonar el pito como si necesitara un taxi desesperadamente, entonces me detuve.

"¿Está desocupado?", preguntó el portero.

"¡Vamos hombre!, ¿No ve que llevo las luces que indican fuera de servicio?", respondí.

"Tengo un pasajero que va al aeropuerto La Guardia, ¿Quiere tomarlo?", preguntó.

Miré al pasajero, iba muy bien vestido con un terno y corbata, parecía que realmente tenía prisa.

"Bueno, puedo dejarlo cerca del aeropuerto, es decir puedo llevarlo hasta mi garage que queda cerca del aeropuerto y desde ahí es fácil tomar otro taxi que lo lleve a La Guardia", respondí.

Como se encontraba cerca de la ventana, escuchó lo que dije, así es que se subió de un salto a mi taxi.

"De acuerdo, ¡Vamos!, exclamó el pasajero.

No tenía equipaje, eso ayudaba mucho.

"De acuerdo señor, pero como dije, no puedo llevarlo hasta La Guardia mismo".

"¿Por qué?, preguntó.

Le contesté lo siguiente : "Tengo que llevar el taxi al garage para cambiar de turno a las 4:30 pm y desde ahí, el siguiente conductor podrá llevarlo hasta su destino".

"Bien, de acuerdo", asintió.

Antes de subirse al taxi, pensé por su apariencia, que sería otro presuntuoso gran señor. Había tenido un buen día de trabajo, sin dolores de cabeza, esperaba que no me insistiera que lo llevara a La Guardia, porque de esa manera me atrasaría en entregar el carro y me darían una multa de 20 dólares por haberme atrasado. No necesita un mal rato como ese.

A veces uno trata de de hacer alguna concesión para ayudar a algún pasajero, pero muchas veces el pasajero no parece apreciarlo, no me refiero a una buena propina. Estoy aquí para ganar dinero, pero a veces sólo un simple "¡Gracias!"es suficiente cuando ha tenido una conversación agradable, o cuando le ha tocado un pasajero amable.

Era muy callado, no dijo ni una palabra hasta que llegamos al nivel superior del puente Queensborough que estaba muy congestionado, me dí cuenta de que estaba nervioso por llegar a tiempo a su vuelo, por lo tanto, como no decía nada, decidí empezar una conversación para romper el hielo.

"¿Es Ud. rico señor?" le pregunté.

"¿Qué?" preguntó a su vez.

"¿Es Ud. rico?, ¿Tiene Ud. dinero?", pregunté nuevamente.

"¿Por qué quiere saber eso?", me contestó con una interrogante.

"No es nada personal, sólo necesito un tipo rico que me diga como hacer dinero, estoy cansado de ser pobre, quiero tener dinero de manera rápida y realmente deseo ganarlo¡Rápidamente!, respondí.

El sonrió.

"¿Parezco rico?", preguntó.

"Bastante, puede que no sea un hombre rico, pero se ve muy sabio", respondí.

"Lo siento, pero creo que no soy la persona a quien preguntarle, ¡Desearía serlo! , exclamó.

"¿Se le ocurre algo?" pregunté.

"Si supiera cómo, ya habría hecho algo para beneiciarme a mi mismo", dijo sonriendo.

"¡Y le creo!, de hecho hace un día, le pregunté lo mismo a un hombre de edad ...", le dije.

"¿Le dió la fórmula para ser rico?, preguntó.

"Sí, ¿Cómo adivinó?, pregunté a mi vez.

"Tan sólo acerté, ¿No le importaría compartir la fórmula conmigo?", me pidió.

"Bueno, la verdad es que no me importa, la fórmula es trabajar duramente durante diez años, ahorrar todo lo que se pueda y después invertir su dinero inteligentemente, ¡Ese es el secreto!, afirmé.

"Es realmente una buena fórmula y funciona también", comentó.

"Y entonces, ¿A qué se dedica Ud.?, que tipo de trabajo desempeña, ¿Es también un conductor de taxi?, pregunté.

"No tengo nada personal en contra de conducir un taxi, es tan sólo que no me gusta conducir con un tráfico como éste, soy el presidente de una compañía química", respondió.

"Ese es mi hombre, ser presidente es bueno, vice-presidente no, es ser segundo y apesta. Ve Ud., no tiene que preocuparse de que lo despidan, afirmé.

"No, no es tan simple, aún tengo que seguir ciertos procedimientos o ¡Me cortan la cabeza!, exclamó.

"Ya veo", asentí.

"Bueno, ¿Y cómo me va ayudar con mi vuelo?, ¿No puede llevarme directamente al aeropuerto, en lugar de ir al garage?, preguntó.

"Lo siento, tengo a otro conductor esperando este taxi", respondí.

Noté su preocupación por alcanzar su vuelo y tenía realmente poco tiempo, pero una vez más, era una persona tan agradable, caballeroso, que estaba deseando poder ir al aeropuerto directamente, en lugar de hacerle tomar otro taxi, luego se dirigió a mí......

"Conductor, le daré una muy buena propina, si me puede llevar al aeropuerto", afirmó.

"¡Propina!, la palabra mágica otra vez, además estaba deseando hacerlo antes de que me ofreciera la propina, tan sólo por su modo tan gentil.

"De acuerdo, se lo ganó, Sr. Presidente, es su día de suerte, hoy le tocó el mejor taxista de la ciudad de Nueva York, alcanzará su vuelo, pondré todo mi esfuerzo, relájese".

"¡Muchas gracias, realmente necesito alcanzar el vuelo!, ¿Qué significa la fotografía sobre el taxímetro?, preguntó. ¡Ahí vamos otra vez!, no describiré todo lo que les conté sobre mi premio en el capítulo titulado "El hombre más barato del mundo", por lo tanto, por favor léala ahí nuevamente. Después que le expliqué todo, le pregunté ¿Quiere realmente saber como obtuve el premio al taxista más sobresaliente de la ciudad de Nueva York?"

"Por supuesto", respondió.

"Bueno, gané el premio, porque soy inteligente, afirmé.

"¡Oh!, de acuerdo", asintió.

"Ya sé que no me cree que soy inteligente", afirmé.

"Sí lo creo, ha estado conduciendo cuidadosamente y habla muy buen inglés", respondió.

"No lo cree", afirmé.

"Sí, po supuesto que lo creo", afirmó a su vez.

"No, no lo cree", insistí.

"Sí lo creo", dijo riendo.

"Le voy a probar que soy realmente inteligente, ¿De acuerdo?"

"De acuerdo", asintió.

"Si no le puedo probar que soy inteligente, obtendrá el viaje ¡Gratis!" exclamé.

"De acuerdo", asintió.

"Pero si le pruebo que soy realmente inteligente, 100 % inteligente, sólo ponga 25 centavos más a la propina que vaya a darme, eso será suficientemente, ¿De acuerdo?"

"De acuerdo, pruébemelo", me desafió.

Tomé mi licencia del taxi y se la pasé.

"¿Qué?, preguntó.

"Puede ver mi nombre, Sr. Presidente? "Clever Da Silva" (Inteligente Da Silva), le dije.

"Es realmente inteligente", dijo riendo.

"No señor, no soy inteligente, si lo fuera, no estaría conduciendo un taxi, sería un presidente como Ud. o quizás un vice-presidente", afirmé.

(P.S.: Si quieren que les diga la verdad, prefiero ser un vice-presidente, los presidentes tienen toda la carga sobre sus cabezas, los vice-presidentes están más bajo la sombray por ende más aliviados).

A esa hora ya estabamos en el terminal del aeropuerto.

"Ud. es muy alegre, ¿Cuánto es?, preguntó.

"Son 18 dólares", contesté.

"De acuerdo aquí está el dinero del viaje más una propina de 20 dólares para Ud., logró traerme a tiempo", afirmó.

¡Vaya!, una propina de 20 dólares, es la mejor propina que me han dado, le comenté un poquito acerca de mi libro que estaba por ser publicado, me pidió que le contara acerca de él, pero no tuvimos tiempo.

"¿Tal vez aparezca en su libro como el que ha dado la mejor propina?, preguntó.

"Tal vez , tal vez no, no sé, si tendré tiempo de escribirlo y publicarlo en la editorial", respondí.

"De acuerdo, muchas gracias", asintió.

"Que tenga un buen viaje" le dije.

Me dió su tarjeta.

"Señor Randal Tomblin, Presidente de la Corporación Química Cedar en Menphis, Tenessee".

Realmente un caballero, ¡Gracias!

P.S.: Por favor, disculpe si dejé fuera o si agregué algunas palabras de nuestra conversación.

Gracias, Sr. Tomblin.